viernes, 14 de junio de 2013

Las plantas no crecen cerca de routers Wi-Fi e investigarán afectación a humanos

Las plantas no crecen cerca de routers Wi-Fi e investigarán afectación a humanos
Un grupo de estudiantes de Secundaria, en Dinamarca, ganaron un premio nacional por un proyecto científico que demostró como las plantas dejan de crecer cuando están demasiado cerca de los convencionales routers Wi-Fi,

Un grupo de estudiantes de Secundaria, en Dinamarca, ganaron un premio nacional por un proyecto científico que demostró como las plantas dejan de crecer cuando están demasiado cerca de los convencionales routers Wi-Fi, y ahora los científicos daneses comienzan una indagatoria acerca del fenòmeno y su eventual vinculación con la salud humana.

Cinco chicas de la preparatoria pre-universitaria danesa, dejaron literalmente en shock a buena parte de la comunidad científica europea –que viene asegurando desde hace años que nada ocurre con las radiaciones de los equipos que distribuyen Internet en los hogares- cuando un experimento para concursar en un torneo de ciencia demostró lo contrario. Científicos del vecino Instituto Karolinska, de Suecia, ya mostraron su interés por repetir los experimentos, y darles un marco profesional, a fin de establecer la verosimilitud y el grado de afectación exacta que generan los routers.

Todo a partir de una simple mata de pasto

Las jóvenes que atrapan la atención de los científicos, habían compartido una misma experiencia negativa que afectaba sus estudios: todas padecían problemas de concentración cada vez mayores en clase, y en todas el fenómeno había empezado desde que la activa vida social las llevó a dormir con los teléfonos celulares junto a su cabeza.

Cuando dejaban el celular alejado, los dolores cedían rápidamente. Pero como no tenían forma de hacer pruebas de esa radiación en humanos, las hicieron con plantas y las documentaron sistemáticamente. Para ello colocaron bandejas con semillas de Lepidium sativum, una hierba silvestre común en los países nórdicos, en un cuarto que estaba aislado de radiaciones incidentes. Pusieron otras bandejas en un cuarto con dos routers conectados, que según sus cálculos emiten el mismo tipo de radiación que los celulares ordinarios. Al cabo de algunas semanas, y con las mismas condiciones físicas del entorno –salvo la radiación- las semillas del cuarto isolado habían crecido a velocidad normal, mientras las “irradiadas” ni siquiera habían germinado en la mayoría de los casos.

Las jóvenes se hicieron acreedoras del premio Unge Forskere Junior, dotando con 1.000 coronas danesas, según publica Mother Nature Network.

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