miércoles, 7 de agosto de 2013

La leyenda de la libélula (Abuelita Aya)

La leyenda de la libélula
La libélula viene a despertarlos amados humanos, a ayudarlos a salir de la ilusión, a mostrar aquello que está oculto

Para seguir con nuestro amor hacia los pequeños hermanitos, los animales, les quiero contar una vieja historia que solo recordamos memorias como yo de abuelita, es una leyenda lemuriana que se contaba en el interior de los círculos de piedras, cuando todo estaba comenzando de nuevo.

Abuelita Aya Dice lo siguiente:
En el principio cuando el agua cubría la tierra, la vida comenzaba a crear diferentes formas, todo surgía del agua, pequeños animales acuáticos aptos para la superviviencia, igualmente pequeños insectos de vuelo corto poblaban la profundidad y la superficie del agua que era dulce, todavía no se había salinizado. 

La materia se estaba formando y la dimensión lemuriana se estaba desvaneciendo, la realidad material se estaba imponiendo. Una nueva belleza estaba naciendo del agua, estaba emergiendo también la tierra que en su fértil tierra había guardado por milenios las semillas de una vegetación exuberante. 

En vista de la emergencia, de que la magia se iba perdiendo y los seres humanos olvidando quienes eran, los maestros lémures decidieron enviar algunos mensajeros entre los pequeños hermanitos, para que les recordaran a los humanos que existía esa otra dimensión etérica, de creación instantánea, luz, magia, pensamiento amoroso, luminoso, unos de esos mensajeros fueron las Ballenas y los Delfines, pero la leyenda cuenta la historia de uno mucho más pequeño, un ser mágico: La Libélula. 

Para nacer de una dimensión a la otra, los maestros lémures le prepararon un pequeño pozo en la fuente de Likia, una gran fuente de agua iridiscente igual a sus alas. Por unos 300 millones de años terrestres en forma de Ninfa, aprender a sobrevivir en el agua para luego emerger a la superficie y volar. Durante el sueño del agua le fue entregada su misión y su medicina para los humanos. La dotaron de tres cualidades una acuática, una terrestre y una aérea. 

Cuando salió a la superficie las dimensiones habían cambiado y se encontró volando en la corriente de un gran río, en la antigua tierra de Khem, la tierra fértil, la del gran río Nilo, conocido en todos los confines de la tierra como la arteria mas poderosa del Gaia. Allí se recordaba la dimensión lemuriana, por eso la religión estaba basada en el chamanismo animal, los dioses egipcios eran energía totémica, leones, gatos, chacales. 

Volando sobre el Nilo se dio cuenta que sus alas desplegaban colores iridiscentes, vio como se parecían al reflejo del cielo en el agua, sintió la ligereza, practicó a volar, siendo sus alas tan eficientes que se podía mover en muchas direcciones, a gran velocidad, en línea recta, hacer ángulos extremos con gran facilidad, así fue como recordó su origen. 

Se consigue con otra igual, muchas habían emergido a las vez, sintió el deseo de volar en el aire juntando su cola con la de su amiga, describiendo espirales sobre el agua cerca de unos juncos, en una poza del río, haciendo piruetas increíbles, yendo hacia delante, en sentido contrario, dibujando ADNs, bajando hasta casi rozar el agua, subiendo hacia el cielo, siempre unidas, el éxtasis es mutuo. 

Repiten muchas veces estos juegos aéreos así comprenden que son para sembrar en la Madre Tierra Gaia esta nueva especie, así surge la red biológica de las libélulas. Que va a llegar un tiempo que su medicina va a ayudar a los humanos a salir de la ilusión de lo material, a conectar con la magia lemuriana. 

La Libélula del Nilo deja entonces sus huevos fecundados en la cercanía de un junco, protegidos de las corrientes, cerca de un grupo de lotos, allí van creciendo, engordando, hasta que el peso lo catapulta hacia el fondo cenagoso para vivir un nuevo paso, ahora es ninfa. 

Por mucho tiempo vive bajo el agua, en los pequeños recodos de las rocas, en lo profundo, en la oscuridad del fango, aprendiendo la maestría de la supervivencia, de las emociones, allí se hace carnívora, se alimentan de otros seres vivos, esto es nuevo para ella, necesita hacer esto para sobrevivir, para eliminar los predadores. 

Llega a un punto en que ya ha comido suficiente y necesita salir del agua, su cuerpo ha crecido tanto que siente que le ajusta, decide subirse a un loto cerrado, al salir siente por primera vez que puede respirar en el medio sutil del aire, sale por una apertura de su viejo cuerpo y ve que ha crecido mucho, tímidamente observa que puede desplegar sus alas multicolores, se quita sobre el loto el traje de ninfa, dejando la oscuridad carnívora del fango, para convertirse en ese ser alado de otras dimensiones. 

Así que ella viene de esa dimensión mágica, todavía presente en la tierra, de allí sus alas iridiscentes, con los colores que recuerdan los paisajes lemurianos. 

Esa es la leyenda de la libélula, del ser mágico lemuriano. 

La libélula viene a despertarlos amados humanos, a ayudarlos a salir de la ilusión, a mostrar aquello que está oculto, lo que les hace actuar con miedo, desconfianza, con conductas compulsivas, adictivas inconscientes. Ella permite ir a buscar en las aguas profundas, oscuras de la emoción para comprender lo que pasa realmente, anunciando que al madurar esta la salida a la luz, en el vuelo ligero de su adultez. Ella les quita el velo, para que escuchen los mensajes del Universo, les dice: llegó la hora de dar un paso adelante, de dejar de “echarle la culpa a lo externo”, de saber que todo viene de adentro, de tomar responsabilidad de lo que pasa en tu vida para cambiarlo, para convertirse en el Ser de luz que siempre has sido. 
Abuelita Aya

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