miércoles, 19 de marzo de 2014

Algo de Sabiduria La Renuncia

LA RENUNCIA

Renunciar es no apegarse a nada, es aceptar las cosas tal como son, es no esperar nada a cambio en todo lo que hacemos en la vida, es dar, es entrega, es en definitiva amar.

Renuncia

¿Cómo renunciar? Pues se puede renunciar en la forma de vida. Se tiene que desear, sin deseo. Todos desean, pero esos deseos no tienen clarividencia, son deseos egoístas, son deseos de un solo prisma. Para llegar a la renuncia es imprescindible no desear o, mejor dicho, desear estar al servicio de Dios, solamente entonces tus deseos ocultos se cumplirán, porque serán deseos exentos de todo egoísmo, ya no te importará aquéllo que antes deseabas y, debido a eso, se te concederá mucho más. habrás aprendido a renunciar.

¿Es necesario desear? Desde luego. Si no hay deseo nunca habrá renuncia. El deseo es una fuerza primaria que mueve a todo ser viviente, sin deseo no existiría la evolución. El deseo da sentido a nuestras vidas, porque desear en el fondo es querer cambiar; sin embargo, lo importante es saber hacia dónde hay que cambiar y qué es lo que se ha de desear. El deseo siempre está ligado al nivel de la persona que desea, la esencia del deseo conlleva implícita necesariamente la capacidad de renuncia del ser que desea. Puede servir como ejemplo una persona que desea fervientemente ayudar a los demás, integrando así un servicio altruista y, por tanto, es un deseo de orden superior. Pero a medida que el sujeto avance en este camino, tendrá otros deseos como: tener mayores capacidades para poder ayudar más y así sucesivamente, hasta llegar al límite del auténtico deseo, el deseo último: no desear, o mejor dicho, Renunciar a uno mismo para fundirse con Dios, ser un vehículo de su Amor. Este ha de ser el máximo placer que uno debe desear. Entonces, y sólo entonces, el alma estará preparada para recibir lo inesperado, lo inimaginado, pues lo que se le concederá será de orden divino, tendrá todo pues él ya no deseará. Habrá aprendido a fundirse con el TODO.

Por lo tanto, desear forma parte de la individualidad y es necesario para poder llegar a la Unidad. El desea se irá desglosando en deseos cada vez más altruistas, que necesariamente nos exigirán su dosis de renuncia, por lo que se llega a la conclusión de que renunciar es amar.
Enric Corbera.




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