jueves, 11 de octubre de 2012

Área 51

El Área 51.

En medio del desierto de Nevada en los Estados Unidos se encuentra la ya famosa y mítica Área 51, llamada también Groom Lake, Watertown, Cuadrado Rojo o Dreamland.

Esta instalación militar se ha convertido en leyenda y en el blanco favorito de los ufólogos y curiosos debido a los innumerables testimonios y evidencias obtenidos por los investigadores, que demostrarían que en ese lugar se encuentra una de las tantas áreas cedidas por el gobierno norteamericano a seres de origen extraterrestre
Esta sesión estaría enmarcada en un convenio secreto de intercambio de tecnología y conocimientos, que, según nos relatan las historias, habría comenzado luego del final de la segunda guerra mundial y en el que participarían, además, otras superpotencias en mayor o menor grado, siendo Inglaterra y Estados Unidos los principales miembros del pacto secreto.
Cientos son las personas que afirman que en ese lugar, principalmente de noche, se pueden apreciar luces extrañas que despegan y aterrizan y que su comportamiento no se asemeja a ningún aparato volador convencional, y que más bien corresponderían a naves alienígenas que son capaces de romper toda la lógica aerodinámica conocida con toda clase de maniobras, giros y aceleraciones en vuelo imposibles de ser igualados por aparatos terrestres.
Descriptas como bolas de luz que flotan en el aire y alcanzan velocidades colosales en milésimas de segundos, existen muchas fotografías y filmaciones que avalarían los testimonios antes descriptos, no sólo de la existencia de estas extrañas aeronaves, sino también de la relación que existe entre el gobierno norteamericano y seres alienígenas.
Desde mediados de la década del cuarenta y hasta nuestros días se han registrado "oficialmente" los estrellamientos de más de cuarenta platillos voladores en diferentes regiones del planeta y especialmente en lugares apartados de Estados Unidos, y de éstos se habrían rescatado más de cien cadáveres de alienígenas, incluso algunos vivos.
En vista de lo anterior, es lógico que el gobierno norteamericano se viera en la obligación de establecer una o varias bases secretas destinadas única y exclusivamente a investigar tanto la tecnología como la fisiología orgánica de los extraños visitantes, apoyados por personal de élite en cada una de las operaciones de investigación, y comprometidos firmemente en la causa encubridora del gobierno.
El Proyecto Libro Azul, el MJ-12, los proyectos Sing y Grunge, habrían servido de cortinas de humo, que mantendrían ocupados a los investigadores, a la población, a ciertos sectores del ámbito político y científico que aceptaba la existencia de vida extraterrena con explicaciones poco claras y rebuscadas.
Mientras estos factores trataban de convencer que se trataba de acontecimientos lógicos y explicables, una fracción selecta de investigadores y científicos, más que nada militares, se ocupaba de investigar los extraños aparatos y seres que oficialmente no existían.
Como secreta que es -o era-, el Área 51 no aparece en ninguno de los mapas oficiales de los Estados Unidos, y sólo una vez fue mencionada como Área 51 (de ahí su famoso nombre) en un mapa del ejercito norteamericano realizado, con motivo de una visita oficial del presidente Jhon F. Kennedy a Nevad, aunque sus instalaciones son perfectamente visibles desde las montañas colindantes.
Sin embargo, oficialmente siempre se negó rotundamente su existencia, y no fue sino hasta que un satélite espía soviético envío un fotografía, donde claramente de apreciaba una base militar secreta a orillas de Groon Lake en el desierto de Nevada, que fue reconocida su existencia como instalación experimental norteamericana en 1994.
Permanentemente acosada desde entonces por ufólogos del mundo entero y convertida en la meca de la ufología, se encuentra altamente resguardada por personal militar que patrulla día y noche el sector, movilizados en jeep blancos fuertemente armados y con órdenes de disparar a matar a cualquier intruso que se acerque a los más de 10.000 Km2. por los cuales se extiende la Base.
Además, la zona se encuentra vigilada por cámaras de alta sensibilidad dotadas de dispositivos de visión nocturna, micrófonos de largo alcance y sensores de movimiento.
A pesar de contar con extrañas pistas de aterrizaje -donde se lee curiosamente "NOT FOR LANDING ", "NO ATERRIZAR"- todos los vuelos sobre esa zona están prohibidos, y los osados que lo han intentado han sido interceptados por cazas de combate o por los legendarios helicópteros negros (que siempre que se trata de un asunto de carácter ufológico hacen su misteriosa aparición) que vigilan el espacio aéreo y obligados a descender.
No son pocos los periodistas, ufólogos o simplemente curiosos que han sido capturados por los guardias que custodian el lugar y que han tenido que pagar altísimas multas, o penas de prisión en el peor de los casos, por estar escudriñando en un vasto y desolado paraje desértico, que aunque para el gobierno del país del norte no existía, irónicamente esta prohibido.