miércoles, 13 de marzo de 2013

El Caso del PP

El “caso PP” (1):

Toda la estructura es corruptaPor Enrique de Diego.- No estamos ante el “caso Bárcenas”, ni ante la “trama Gürtel”, sino ante el “caso PP”: un partido cuya auténtica finalidad, a tenor de todos los indicios que se van acumulando, es el enriquecimiento de sus directivos y cargos mediante la comisión de delitos en gran escala.

En un Estado de Derecho, con independencia del Poder Judicial, el debate estaría en términos de ilegalización del PP, por su deriva hacia lo que la doctrina, y el lenguaje común, conoce como una mafia.

El argumentario, o lo que ahora llaman los cortafuegos del PP se basa en dos groseras mentiras: en el caso de Luis Bárcenas se trata de un problema personal de alguien que ha engañado al partido; en el “trama Gürtel”, de cuatro que se han aprovechado del partido. Ambas consignas no admiten el más mínimo escrutinio crítico. El tesorero en una estructura partidaria no es ni una persona cualquiera ni una pieza menor: es el gozne sobre el que pivota toda la financiación. No es descartable que la inmensa fortuna amasada por Bárcenas no sea sólo de él. Es muy verosímil que todos los altos cargos del PP estén corrompidos y que se haya cobrado en dinero negro de manera sistemática. El primer jefe de comunicación que tuvo José María Aznar como presidente de la Junta de Castilla y León abandonó el cargo a los pocos meses asqueado por esa práctica.

Bárcenas ha sido durante veinte años el gerente y el tesorero del PP. Un engaño tan sostenido en el tiempo repugna a la razón, incluso si se considerara que todos los dirigentes del PP durante ese dilatado tiempo fueran oligofrénicos.

Francisco Correa y Álvaro Pérez tampoco son personajes menores. Llegaron al Partido Popular de la mano de José María Aznar en el año 1990 y durante dos décadas se han encargado de la organización de los mítines, de las campañas electorales. No es que se hayan dedicado a corromper al partido, sino que han participado en primera línea de una estructura corrupta. En la medida que el PP fue consiguiendo victorias electorales, la trama Gürtel fue extendiendo sus tentáculos a las administraciones. Pero lo que se conoce como la trama Gürtel no es otra cosa que el PP, que la estructura del Partido Popular que toda ella está corrupta.

Puesto que el PP es, según todos los indicios, una organización corrupta, el tesorero y los organizadores de las campañas también lo son. La corrupción nació en el partido y la llevaron consigo a la Administración.

Tampoco Jesús Sepúlveda es cualquier cosa en la historia y la estructura del PP. Hoy aparece como el “marido” de Ana Mato o como el “exalcalde de Pozuelo”, pero históricamente Sepúlveda ha sido más importante que Ana Mato. Era uno de los “funcionarios” esenciales del PP, el organizador de la tramoya de las campañas.

Ni Luis Bárcenas, ni Francisco Correa, ni Álvaro Pérez, ni Jesús Sepúlveda eran personas que pasaban por allí o que entraron a corromper a una estructura de hombres honrados sino que son la estructura del PP, el núcleo duro, la columna vertebral. Pertenecen a la cúpula.

No me voy a extender ante la evidencia de que Luis Bárcenas actúa como si estuviera en posesión de los recibís de los sobres en negro de Mariano Rajoy, Francisco Álvarez Cascos, Ángel Acebes, Javier Arenas, Federico Trillo, María Dolores de Cospedal… Estamos hablando de todo el PP en su centralidad. Tampoco en la evidencia de que Mariano Rajoy actúa como si estuviera cogido por donde no tiene. Y menos, porque es de sobra conocido, la ristra de groseras mentiras, y repetidas por sus desprestigiados lacayos tipo Francisco Marhuenda o Isabel Durán, sobre que Bárcenas y Sepúlveda habían abandonado el PP, cuando seguían en nómina.

No sólo la centralidad está corrupta, a tenor de todo lo revelado, sino también la estructura regional. La trama PP, como me referiré a ella desde ahora, pues es la realidad palmaria, se extiende por Madrid, Galicia, Valencia y Baleares, con ramificaciones en Castilla-La Mancha. Los feudos del Partido Popular.
En un Estado de Derecho, con independencia del Poder Judicial, el Partido Popular sería ilegalizado.


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El “caso PP” (2):

La extendida putrefacción

Enrique de Diego.-

La trama PP tiene un desarrollo lógico en su proceso de corrupción: empieza en Génova, pasa a las administraciones cuando van gobernando y se enquista con especial fuerza en los feudos del PP: Madrid, Galicia, Valencia y Baleares. Nadie se ha aprovechado del PP para corromperse sino que es el PP el que se constituye como una organización corrupta dedicada al enriquecimiento de los cargos mediante la comisión de delitos en gran escala.

Luis Bárcenas, Jesús Sepúlveda y Francisco Correa han sido la columna vertebral del PP; los encargados de las finanzas y de las campañas electorales, lo esencial del partido. La corrupción, por tanto, es inicial, constituye el objetivo prioritario, del que participan todos los dirigentes, a tenor de la contabilidad B de Luis Bárcenas. Por eso el caso Bárcenas está íntimamente ligado a la trama Gürtel y constituyen en propiedad el caso PP.

Cuando el Partido Popular empieza a obtener victorias electorales y a gobernar, la corrupción se extiende, se traslada a las administraciones, aunque ya estaba en el partido y funcionaba con el dinero de los mítines. Surge con epicentro en la zona norte de Madrid, la de urbanismo más caro: Boadilla del Monte con Arturo González Panero, Pozuelo de Alarcón con Jesús Sepúlveda, que abandona su cómoda posición en la estructura partidaria para desembarcar en el feudo por excelencia, el municipio donde viven los Aznar (el respaldo de José María es total), y Majadahonda. No sólo, también Guadarrama y Las Rozas y el conjunto de esa zona de clase alta y burguesía joven.

De ahí salta al sur de Madrid con el alcalde de Arganda, Ginés López y domina toda la estructura del PP de Madrid, de la Comunidad de Madrid, con Alberto López Viejo, consejero de Esperanza Aguirre y el organizador de sus campañas electorales. De ahí que la pasión purificadora de Esperanza Aguirre haya tenido tan poco recorrido, rodeada además de Francisco Granados e Ignacio González, cuyo ático de Estepona, según diversas fuentes solventes, es una mordida. Precisamente en Estepona tiene otra ramificación importante con el concejal Ricardo Galeote, hermano del dirigente Gerardo Galeote, también implicado.

Obviamente, va a ser muy tempranera la corrupción en Galicia, con Pablo Crespo, secretario de organización del Partido Popular en Galicia como pieza clave. Crespo funciona en comandita con el empresario Ramón Cerdá Sanjuán. Por supuesto, siempre hay políticos, conseguidores, y empresarios beneficiados, de forma que no se trata de mera corrupción sino de una amplia gama de delitos que incluyen la prevaricación, el cohecho y la estricta depredación de los dineros del contribuyente; lo que se llama meter la mano en la caja. Otra pieza clave en Galicia es el exdiputado Juan Casares, cuyas empresas recibieron 19 millones de euros de la Xunta.

La trama PP se mueve siempre en cifras muy elevadas, es avariciosa y depredadora, ni conoce ni pone límites a su codicia.

Donde prende con extraordinaria fuerza la trama corrupta y parasitaria es en Valencia. Ahí Álvaro Pérez, alias El Bigotes, con Orange Market funciona como una franquicia. La trama PP ya tiene arquitectos y urbanistas en Madrid, como el arquitecto del Ayuntamiento de Boadilla. También ha creado un despacho de abogados, Eius Abogados, del que forman parte Alberto Dorrego, Alfredo Dagnino y José María Michavila. El ex ministro de Justicia tiene a una hermana, Ana Michavila, como jefa de gabinete de Francisco Camps. La conexión es directa.