jueves, 17 de abril de 2014

Potenciar la Mente 4º

4.0 FOCALIZANDO LA CONCENTRACIÓN

¿Qué pasa si tenemos 10 pensamientos que nos perturban la mente simultáneamente?, ¿tendremos un buen rendimiento en nuestro trabajo o estudio?
¿Y si tenemos una cantidad de energía determinada?
Supongamos que los 10 temas tienen la misma importancia o ponderación, entonces la dotación de energía que recibirá cada uno es del 10%.
Pero si nosotros organizamos la mente, como un horario de colegio en que la 1ª  hora es Matemáticas, la 2ª es Castellano, la 3ª es Física y así sucesivamente, fíjese bien “Cada materia va a tener siempre el 100% de la Energía”.

Ondas de Pensamientos

Así nosotros también debemos atacar los temas.
¿A usted le gusta el filete?, ¿o el pollo?, ¿cierto que sí?
¿Le gustaría comerse un plato de pollo o filete cortado en cubitos acompañados de champiñones?
Exquisito, ¿cierto?
Pero ahora métase 10 pedazos con 10 champiñones simultáneamente a la boca, trágueselos  y después me cuenta cómo le va.
Lo más probable es que el resultado será “desastroso”

En cambio al concentrar la energía del pensamiento en un solo tema, dejando de lado las distracciones y perturbaciones que solemos tener, y que nos “desconcentran”, estamos trabajando un solo tema, no se trata de tener una sola cosa en la mente, sino lo importante “Una sola a la vez”. 
Continua...


“Tu propósito es como un punto de luz que te guía”
Recordemos la lupa como concentra sus rayos y focaliza su energía, así debemos usar nuestra Energía Mental.
“Focalicemos nuestra energía en un solo pensamiento a la vez” 

LA PERFECCIÓN EN LA CONCENTRACIÓN                                      

La concentración es muy importante, no sólo para hacer relajaciones o meditaciones sino también en todas las actividades de la vida diaria. La palabra tibetana para la práctica de la concentración es shi-né, donde shi significa paz y né significa habitar, luego shi-né es, morar en la paz o no estar atareado. 

Mientras no observemos la mente en detalle tenderemos a pensar que ella está tranquila. Sin embargo, cuando de verdad miramos en su interior, nos damos cuenta que no lo está. La mente no permanece en un sólo objeto ni siquiera por un segundo. Se agita como una bandera batiéndose en el viento; no acaba de fijarse la mente sobre un objeto cuando ya es arrastrada por otro. Aún cuando vivamos en una cueva en lo alto de una montaña, o en otro ambiente tranquilo, solitario y pacífico, la mente igual se mueve sin cesar.

Cuando nos situamos en lo alto de un gran edificio, podemos mirar hacia abajo y ver cuan agitada está la ciudad, pero si estamos caminando por sus calles somos conscientes tan solo de una fracción de dicho ajetreo. De forma similar, si no investigamos en forma apropiada nunca seremos conscientes de cuán ocupada está la mente. 

Pero el “atareamiento” de la mente es producido por la mente, lo cual significa que el esfuerzo requerido para eliminarlo es de tipo mental y no de tipo físico. Sin embargo, cuando nos entregamos a un esfuerzo intenso para desarrollar shi-né es importante hacer uso de ciertos factores secundarios de naturaleza física. Por ejemplo, el sitio donde uno practica debe ser limpio, silencioso, conectado a la naturaleza y placentero a la mente. Además, los amigos y gente que frecuentemos y nos visiten deben de ser pacíficos y virtuosos. Nuestro cuerpo debe estar fuerte y libre de enfermedades. 

El principal trabajo, aquel que es hecho por la mente, ni siquiera ha comenzado. La forma para sacar a un ladrón que se ha metido en una habitación es entrar a la casa y echarlo afuera y no sentarse afuera y gritarle. Si nos sentamos en la cima de una montaña y nuestra mente constantemente está pendiente del pueblo situado en su base, poco lograremos. 

La concentración tiene dos enemigos, la “agitación mental” o “atareamiento” y el “entumecimiento mental” o “letargo”. 

Por lo general, la agitación surge del deseo; un objeto atractivo aparece en la mente y ésta deja de atender al objeto de meditación siguiendo al otro. 

El letargo surge de una apatía sutil que se desarrolla en la mente.
Con el fin de obtener una firme concentración estos dos obstáculos tienen que ser eliminados. Un hombre necesita una vela para poder ver en la oscuridad la pintura que aparece en la pared de una habitación. Si hay una corriente de aire la vela ondeará mucho impidiendo que el hombre vea en forma apropiada y si la vela es muy pequeña, su lumbre será muy débil. Cuando la llama de la mente no es obstruida por el viento de la agitación mental y no es debilitada por la pequeñez del letargo, se puede concentrar en forma apropiada sobre la pintura del objeto de meditación.

En los estados iniciales de la práctica de la concentración, la agitación mental es mayor obstáculo que el letargo. La mente continuamente vuela alejándose del objeto de concentración. Esto puede verse al tratar de mantenerse fija en el recuerdo de un rostro. La imagen del rostro es rápidamente reemplazada por alguna otra cosa.

Detener este proceso es difícil, puesto que hemos construido el hábito de sucumbir en él durante un largo período y no estamos acostumbrados a concentrarnos. Tomar lo nuevo y dejar atrás lo viejo es siempre difícil. No obstante, puesto que la concentración es fundamental para todas las formas de alta meditación así como para toda alta actividad mental, uno debe hacer el esfuerzo. 

La agitación es superada principalmente por la fuerza de la atención y el letargo por la aplicación atenta. 

CONCIENCIA PROFUNDA 

Cuando no hay distracciones, lo que vemos, sentimos, percibimos y pensamos es lo más importante; el escenario circundante pierde control sobre la mente. 

¡Las distracciones deben perder control sobre nuestras mentes! 

Los sabios de la India llaman a esto “Atención exclusiva” que es la “habilidad” para ver una cosa ¡solamente una!

La percepción es misteriosa, porque puede permanecer abierta y ser exclusiva al mismo tiempo.Estos dos requisitos, la “apertura” y la “atención exclusiva” son opuestos. 

“La mente concibe los opuestos y el espíritu los reconcilia”. 

En muchas tradiciones esto se llama “Conciencia profunda”.

La atención está en un estado de “Conciencia profunda” cuando permanece quieta, calmada y concentrada. Cuando se mantiene inquieta, errante y dispersa, está en estado de desconcentración.

Si quiere darse una idea de lo que es el estado de “Conciencia profunda”, observe a Tigre Woods cuando está al límite de su capacidad.

Su mirada es suave, pero su atención es como un rayo láser, exclusiva, pero profundamente tranquila.

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