jueves, 5 de junio de 2014

Enfermedad Mental

Un acercamiento budista a la enfermedad mental

Un acercamiento budista a la enfermedad mental

Lama Yeshe, ¿qué hay que hacer para tratar esa enfermedad mental? ¿Cómo ayudar a la gente que la padece?
Sí, muy bien, estupenda pregunta. Mi manera de tratar la enfermedad mental es intentar que la persona en cuestión analice la naturaleza básica de su problema.
Trato de mostrarle la naturaleza verdadera de su mente de forma que, con su propia mente, pueda comprender sus problemas. Si puede hacer eso, podrá resolver por sí sola sus propios conflictos. No creo que yo pueda solucionar sus problemas con sólo unas palabras. Lo que yo diga puede hacerla sentir un poco mejor, pero es un alivio muy pasajero. La raíz de su problema está anclada en lo profundo de su mente y, mientras permanezca allí, las circunstancias cambiantes causarán el surgimiento de más problemas.

Mi método consiste en inducir al individuo a investigar su propia mente para que pueda comprender, de modo gradual, su verdadera naturaleza. Algunas veces he dado un pequeño consejo a alguien y esa persona ha pensado. “¡Oh! ¡Estupendo! Mi problema ha desaparecido; Lama lo ha resuelto con unas pocas palabras”. Pero eso es una fabricación. Se lo está inventando. Nadie puede entender sus propios problemas mentales sin antes convertirse en su propio psicólogo.
Es imposible.

¿Cómo ayuda usted a la gente a comprender sus problemas? ¿Qué método emplea?
Intento enseñarles el aspecto psicológico de su naturaleza, cómo investigar su propia mente. Una vez saben esto, ya pueden analizar y resolver sus propios conflictos. Trato de mostrarles un modo de abordar la cuestión.

¿Cuál es precisamente el método que usted enseña para observar la verdadera naturaleza de la mente?
Básicamente es una forma de investigar o de analizar que desarrolla el conocimiento- sabiduría.

¿Es un tipo de meditación?
Lama: Sí, meditación analítica o de investigación.

¿Cómo lo hace? ¿Cómo le enseña a alguien a analizar?
Deja que te ponga un ejemplo. Si experimentas una sensación agradable cuando te encuentras con una persona, debes preguntarte: “¿Por qué tengo este sentimiento hacia ella? ¿Qué hace que me sienta así?”. Si lo analizas detenidamente, descubrirás que es sólo porque una vez esa persona se portó bien contigo, o por alguna otra razón diminuta e ilógica. “La quiero porque hizo esto o aquello”. Y lo mismo ocurre con la persona con la que no te sientes cómodo:
“No me gusta porque me hizo esto o aquello. Pero cuando analizas, aún con mayor detenimiento, si esas cualidades, buenas o malas, existen realmente en la persona, comprendes que esa discriminación de amigo o enemigo está basada en un razonamiento muy superficial e ilógico. Estás basando tu juicio en cualidades insignificantes, no en la totalidad de la persona. Ves cierta cualidad que etiquetas como buena o mala, quizá algo que ella dijo o hizo, y la exageras hasta rebasar toda proporción. Después, te sientes agitado a causa de lo que percibes.

Mediante el análisis puedes ver que no hay razón alguna para discriminar del modo en que lo haces; con eso sólo consigues permanecer trabado, tenso y en estado de sufrimiento. Con este tipo de examen no analizas a la otra persona sino tu propia mente, con el fin de ver cómo te sientes y determinar que tipo de mente discriminatoria te hace sentir de ese modo. Esta manera de abordar el análisis es fundamentalmente distinta de la occidental, que se centra en exceso en los factores externos y no lo suficiente en la parte que desempeña la mente en la experiencia de los individuos.
Así que usted dice que el problema se encuentra principalmente en la persona.

¿No está de acuerdo con el punto de vista de que es la sociedad la que hace enfermar a la gente?
Sí. He conocido a muchos occidentales que tenían problemas con la sociedad.
Estaban enfadados con la sociedad, con sus padres, con todo. Pero cuando estos estudiantes llegan a comprender la psicología que yo enseño, piensan: “¡Es increíble! Toda mi vida he estado culpando a la sociedad, mientras que el verdadero problema ha permanecido siempre en mi interior”. Después se convierten en seres humanos corteses y respetuosos con la sociedad, con sus padres, con sus maestros y con todo el mundo. No podemos culpar a la sociedad por nuestros problemas.

¿Por qué las personas confunden las cosas de este modo?
Es porque no conocen su verdadera naturaleza. El entorno, las ideas y las filosofías pueden ser causas contributivas, pero los problemas vienen ante todo de nuestra mente. No hay duda de que el modo en que esté organizada la sociedad puede agitar a ciertas personas, pero esos problemas son, por lo general, pequeños. Desgraciadamente, la gente tiende a exagerarlos y después se siente trastornada. Esto es lo que ocurre con la sociedad, pero quien crea que el mundo puede existir sin ella está soñando.

Lama, ¿Qué es lo que halla usted en el océano de la naturaleza de una persona?
Cuando he empleado esa expresión me estaba refiriendo a que los problemas de las personas son como un océano y que nosotros vemos sólo las olas superficiales.
No percibimos lo que se encuentra debajo de las mismas. “¡Oh! Tengo un problema con esa persona. Si me deshago de ella se acabarán mis problemas”.
Es como observar un aparato eléctrico sin comprender que lo que lo hace funcionar es la electricidad.
¿Qué clase de problemas encontramos bajo las olas?
La insatisfacción. La mente insatisfecha es el elemento fundamental de la naturaleza humana. Estamos insatisfechos con nosotros mismos; estamos insatisfechos con el mundo exterior. La insatisfacción es como un océano.

¿Hacen ustedes preguntas a las personas sobre sí mismas o sobre el modo en que se sienten para ayudarles a comprenderse?
A veces sí pero, por lo general, no hacemos tal cosa. Algunas personas tienen  problemas muy específicos y, en tales casos, puede ser útil saber con exactitud cuáles son para poder ofrecer soluciones precisas. Pero normalmente no es necesario porque los problemas de todos los seres son básicamente los mismos.

¿Cuánto tiempo dedica usted a una persona para descubrir su problema y el modo de tratarlo? Como sabrá, en la psiquiatría occidental pasamos mucho tiempo con los pacientes para ayudarles a descubrir por sí solos la naturaleza de sus problemas. ¿Hacen ustedes lo mismo o tienen un método distinto?
Con nuestros métodos no es necesario dedicar mucho tiempo a cada persona individualmente. Explicamos la naturaleza fundamental de los problemas y la posibilidad de trascenderlos; después enseñamos técnicas básicas para trabajar los problemas. Ellos practican esas técnicas y, transcurrido un tiempo, analizamos las experiencias que hayan tenido.

¿Quiere usted decir que todo el mundo tiene básicamente los mismos problemas?
Sí, así es. Oriente y Occidente son básicamente lo mismo. Pero en Occidente es necesario que una persona esté clínicamente enferma para que se la reconozca como enferma; lo cual es, para nosotros, excesivamente superficial. De acuerdo con la psicología del Buda y con la experiencia de los lamas, la enfermedad es algo más profundo que la mera expresión manifiesta de los síntomas clínicos. Mientras permanezca en la mente el océano de la insatisfacción, el más mínimo cambio en el entorno puede bastar para hacer emerger un problema. A nuestro entender, el mero hecho de ser susceptible a futuros problemas muestra que esa mente está enferma. Todos los que estamos aquí ahora somos básicamente iguales en lo que se refiere a la insatisfacción mental y, en consecuencia, un pequeño cambio en nuestras circunstancias externas puede hacernos enfermar.

¿Por qué?
Porque el problema básico se halla en nuestra mente. Es mucho más importante erradicar el problema básico que pasarse toda la vida intentando resolver los problemas superficiales y emocionales. El enfoque occidental no pone término a la experiencia continua de problemas; sólo sustituye un problema que se cree haber resuelto por uno nuevo.

Entonces, mi problema básico, ¿es el mismo que el suyo?
Sí. El problema básico de todos nosotros es lo que llamamos ignorancia –no comprender la naturaleza de la mente insatisfecha–. Mientras se tenga este tipo de mente, uno se encuentra en el mismo barco que los demás. Esta falta de habilidad para percibir la realidad no es un problema exclusivamente occidental ni exclusivamente oriental. Es el problema de los seres humanos.

¿El problema básico es el desconocimiento de la naturaleza de la mente?
Correcto, así es.

¿Y la mente de todos los seres tiene la misma naturaleza?
Sí, la misma naturaleza.

¿Todo el mundo tiene el mismo problema básico?
Sí, pero existen diferencias. Por ejemplo, cien años atrás, los occidentales tenían ciertos problemas. Con el desarrollo tecnológico se resolvieron muchos de ellos pero, ahora, en lugar de aquéllos tienen otros. Esto es lo que quiero decir. Los nuevos problemas reemplazan a los viejos, pero siguen habiendo problemas porque el problema básico no se ha eliminado. El problema básico es como el océano y los problemas a los que los occidentales tratan de dar solución son comparables a las olas. En Oriente ocurre lo mismo. En India, los problemas que experimentan las gentes de los pueblos son distintos de los de las personas que viven en la capital, Nueva Delhi, pero siguen siendo problemas. El problema básico en Oriente y Occidente es el mismo.

Lama, según he entendido, el problema básico es que los individuos pierden el contacto con su propia naturaleza. ¿Cómo ocurre eso y por qué?
Una razón es que estamos preocupados con todo lo que ocurre fuera de nosotros. Estamos tan interesados en lo que sucede en el mundo de los sentidos que no nos damos tiempo para examinar lo que está pasando en nuestras mentes. Jamás nos preguntamos por qué el mundo sensorial nos resulta tan interesante, por qué las cosas aparecen como lo hacen, por qué respondemos a ellas de esa manera. No estoy diciendo que tengamos que ignorar el mundo exterior, pero deberíamos dedicar la misma cantidad de energía a analizar nuestra relación con él. Si logramos comprender la naturaleza del sujeto y del objeto, podremos poner fin a nuestros problemas de un modo definitivo.

Quizá pienses que tu vida es perfecta desde el punto de vista material, pero también deberías preguntarte: “¿Estoy plenamente satisfecho? ¿Es esto todo cuanto existe?” Puedes indagar en tu mente: “¿De dónde viene realmente la satisfacción?”. Si comprendes que la satisfacción no depende sólo de los factores externos, podrás disfrutar de tus posesiones materiales y también de la paz mental.

¿Es diferente la naturaleza de la satisfacción de cada persona, o es la misma para todos en general?
Si lo miramos desde el punto de vista relativo, cada persona tiene su propio modo de pensar, de sentir y de discernir, por lo tanto, los placeres personales son un asunto individual. Pero si lo analizamos más profundamente, si observamos los niveles sutiles, inalterables y más duraderos de los sentimientos, de la felicidad y de la alegría, veremos que todo el mundo puede alcanzar niveles idénticos de placer. En el mundo relativo y mundano, pensamos. “Mis intereses y placeres son éstos y aquéllos, por consiguiente, he de conseguir esto, esto y esto otro.
Y si me encuentro en tal y tal circunstancia, me sentiré desdichado”. Relativamente, nuestras experiencias son individuales, cada uno de nosotros discierne a su manera, pero desde el punto de vista absoluto, todos podemos experimentar el mismo nivel de felicidad.

Lama, ¿resuelve usted los problemas de las personas aconsejándoles que se retiren en meditación o se aparten del mundo exterior? ¿Es éste el modo en que trata usted los problemas de la gente?
No necesariamente. La gente tiene que ser totalmente consciente de lo que ocurre en su propia mente, así como del modo en que su mente se relaciona con el mundo exterior, el modo en que el entorno está afectando su mente. No puedes cerrarte al mundo exterior; tienes que afrontarlo; has de estar abierto a todo.

¿Es su tratamiento siempre exitoso?
No, no necesariamente.

¿Por qué no tiene éxito en algunos casos?
A veces se debe a un problema de comunicación; las personas pueden tergiversar lo que digo. Quizá no tienen paciencia para poner en práctica los métodos que recomiendo. Eliminar la mente insatisfecha lleva tiempo. Cambiar la mente no es como pintar una casa. Puedes cambiar el color de una casa en una hora, pero se necesita mucho más tiempo para transformar una actitud mental.

¿Cuánto tiempo, ¿meses?, ¿años?
Depende del individuo y de la clase de problema del que se esté hablando. Si tienes un problema con tus padres, quizá puedas resolverlo en un mes. Pero cambiar y eliminar la mente insatisfecha fundamental puede llevar muchos años.
Las olas son fáciles, el océano es más difícil. Gracias, has hecho una buena pregunta.

¿Tienen ustedes algún sistema para seleccionar a las personas a las que van a ayudar?
No, nosotros no tenemos ningún proceso de selección.

¿La gente acude simplemente a usted?
Sí. Todo el mundo puede venir a mí. Independientemente del color, la raza, la clase social y el sexo; todos los seres humanos tienen el mismo potencial para resolver sus problemas. No existe ningún problema que no pueda ser solucionado mediante la sabiduría humana. Si tienes sabiduría, puedes resolverlos todos.

¿Y qué pasa con las personas que no tienen tanta sabiduría?
Deberías enseñarles primero a desarrollar la sabiduría. La sabiduría no es intuitiva; tendrías que abrir sus mentes a ella.

¿Se puede utilizar este método para resolver los problemas de los niños?
Eso es perfectamente posible. Pero con los niños no siempre se puede intelectualizar. A veces es necesario enseñarles mediante el arte o a través de los propios actos. En ocasiones no es tan sabio decirles lo que deben y no deben hacer.

Lama, ¿qué consejo deberían dar los padres a sus hijos para ayudarles a descubrir su naturaleza interna?
En primer lugar, yo diría que es mejor no intelectualizar verbalmente con los niños. Actuar correctamente y crear un entorno apacible son métodos que tienen muchas más probabilidades de ser eficaces. Con ellos, los niños aprenden automáticamente. Hasta los más pequeños captan las vibraciones. Recuerdo que cuando yo era niño, me sentía fatal cuando mis padres discutían; resultaba muy doloroso. No necesitas darles demasiadas explicaciones; es mucho mejor comportarse de un modo correcto, apacible y amable y crear un entorno adecuado.
Eso es todo, especialmente cuando los niños son demasiado pequeños para comprender el lenguaje.

¿Qué importancia tiene el cuerpo en la felicidad humana?
Si quieres ser feliz, es muy importante tener un cuerpo sano, debido al estrecho vínculo entre el sistema nervioso físico y la mente. Una perturbación en tu sistema nervioso provocará una perturbación en tu mente; los cambios físicos producen cambios mentales. Existe una fuerte conexión entre el cuerpo y la mente.

¿Tiene usted algún consejo que dar con respecto a la dieta alimenticia o al comportamiento sexual para que el cuerpo se mantenga en perfecta salud?
Esos dos aspectos pueden ser importantes. Pero, puesto que somos todos diferentes, no podemos decir que una sola dieta sea conveniente para todo el mundo. Como individuos, nuestros cuerpos están acostumbrados a dietas específicas, por consiguiente, los cambios radicales en la dieta pueden trastornar nuestro sistema. También, una actividad sexual excesiva puede debilitar el cuerpo, lo que a su vez debilitará la mente, el poder de concentración o la sabiduría penetrante.

¿A qué se refiere con una actividad sexual “excesiva”?
Eso depende también del individuo. No es lo mismo para todos. La energía física de cada persona varía; analízalo mediante tu propia experiencia.

¿Por qué estamos aquí? ¿Cuál es la razón de nuestra existencia?
Mientras permanezcamos apegados al mundo sensorial, estaremos apegados a nuestros cuerpos, así que tendremos que seguir viviendo en ellos.

Pero, ¿dónde voy? ¿Tengo que ir a alguna parte?
Sí, por supuesto, no hay elección. Eres impermanente, así que tienes que irte.
Tu cuerpo se compone de cuatro elementos que están en continuo cambio –tierra, agua, fuego y aire–. Cuando estos cuatro se mantienen en equilibrio creces correctamente y disfrutas de buena salud, pero si uno de ellos se descompensa, puede provocar el caos en tu cuerpo y acabar con tu vida.

¿Y qué pasa entonces? ¿Nos reencarnamos?
Así es. La mente o la consciencia es diferente del cuerpo físico de carne y hueso. Cuando mueres, dejas tu cuerpo atrás y tu mente entra en otro cuerpo.
Desde tiempo sin principio hemos estado muriendo y renaciendo en un cuerpo tras otro. Eso es lo que nosotros comprendemos. La psicología del Buda nos enseña que, a nivel relativo, la naturaleza característica de la mente es muy distinta de la del cuerpo físico.

¿Vivimos con el fin de mejorar constantemente? Cuando alcance la vejez, ¿seré mejor de lo que soy ahora?
Nunca puedes estar seguro de ello. A veces los ancianos son peores que los niños. Depende de la cantidad de sabiduría que se haya adquirido. Algunos niños son más sabios que los adultos. Necesitas sabiduría para llevar a cabo esa clase de progreso durante la vida.

Si en esta vida llegas a comprenderte mejor, ¿será mejor la próxima vida?
Sin duda alguna. Cuanto mejor comprendas la naturaleza de tu mente en esta vida, mejor será tu próxima vida. Incluso en esta misma vida, si hoy comprendes claramente tu propia naturaleza, el mes siguiente tus experiencias serán mejores.

Lama, ¿qué quiere decir nirvana?
Nirvana es una palabra sánscrita que significa libertad o liberación. Liberación interior. Quiere decir que tu corazón se ha liberado de la mente desenfrenada, indómita e insatisfecha, que tu corazón ya no está atado por el apego. Cuando comprendes la naturaleza absoluta de tu mente, te liberas de las ataduras y eres capaz de hallar gozo sin tener que depender de los objetos sensoriales. Nuestras mentes están atadas por el concepto del ego y, para aflojar tales ataduras, tenemos que deshacernos del ego. La idea de perder el ego puede parecer extraña. No es algo de lo que se hable en Occidente. De hecho en Occidente se enseña todo
lo contrario; se os enseña a fortificar el ego. Si no tienes un ego bien fuerte estás perdido, no eres humano, eres débil. Éste parece ser el punto de vista de la sociedad.

No obstante, desde el punto de vista de la psicología budista, el concepto del ego es nuestro mayor problema, el rey de los problemas: las emociones son como los ministros; el ego es el rey. Cuando vas más allá del ego desaparece el gabinete de los otros engaños, se desvanece la mente agitada y trabada y obtienes un estado mental que es por siempre gozoso. Dicho estado es lo que llamamos nirvana, libertad interior. La mente deja de estar condicionada, atada a algo, como se encuentra ahora. En la actualidad, debido a que nuestra mente depende de otros fenómenos, cuando esos otros fenómenos se mueven, la arrastran con ellos.
No tenemos control; nuestra mente es conducida como un animal del que se tira con una cuerda atada a su hocico. No somos libres; no tenemos independencia.
Sin embargo nos creemos libres, creemos que somos independientes, pero no es así; no somos interiormente libres: sufrimos cada vez que surge la mente desenfrenada.
Por lo tanto, la liberación significa estar libres de depender de otras condiciones y experimentar un gozo estable y duradero, en lugar de experimentar constantemente los altibajos de nuestras vidas ordinarias. Esto es nirvana. Evidentemente, aquí no he dado más que una breve explicación; podríamos hablar del tema durante horas, pero no es éste el momento. No obstante, si comprendes la naturaleza de la libertad interior, comprendes que los placeres sensoriales están lejos de producir felicidad verdadera, comprendes que no son lo más importante, comprendes que, como ser humano, dispones de la capacidad y de los métodos para alcanzar un estado permanente de júbilo duradero e incondicional, lo cual te proporciona una nueva perspectiva en tu vida.

¿Por qué cree usted que los métodos de la psicología budista ofrecen al individuo más posibilidades de éxito para alcanzar una felicidad perdurable, mientras que otros métodos tienen gran dificultad para lograr esa meta y, en algunos casos, nunca lo logran?
No estoy diciendo que, porque los métodos budistas den resultado, no necesitemos de otros. La gente es diferente y los problemas individuales requieren soluciones individuales. Un mismo método no funcionará para todo el mundo.
En Occidente, no se puede decir que el cristianismo ofrezca una solución a todos los problemas de los seres humanos ni que no necesitemos la psicología, el hinduismo o cualquier otra filosofía. Eso es erróneo. Necesitamos una variedad de métodos porque cada persona es diferente, con una personalidad diferente y con problemas emocionales diferentes. Pero la verdadera pregunta que tenemos que hacernos acerca de cada método es si puede realmente poner fin a los problemas humanos de un modo completo y definitivo. 

Hay quienes piensan que el budismo es un asunto más bien pequeño. De hecho, el Buda ofreció billones de soluciones para los innumerables problemas con los que se enfrenta la gente. Es casi como si se hubiera expuesto una solución personalizada para cada individuo. El budismo jamás ha dicho que exista una sola solución para cada problema, que “Éste es el único camino”. El Buda dio una increíble variedad de soluciones abarcando, así, todos y cada uno de los problemas humanos imaginables. Y un problema específico tampoco tiene por qué ser resuelto al instante. Algunos problemas deben solucionarse poco a poco, gradualmente. Los métodos budistas también tienen esto en cuenta. Por eso necesitamos muchos enfoques distintos.
A veces tenemos pacientes extremadamente perturbados que necesitan grandes dosis de diversas drogas o simplemente un montón de tiempo antes de poder incluso comunicar con ellos.

¿Cómo acercarse a alguien con el que ni siquiera es posible comunicarse intelectualmente?
Primero tratamos, poco a poco, de hacernos amigos de ellos con el fin de ganar su confianza. Después, cuando detectamos cierta mejoría, empezamos a comunicarnos con ellos. Evidentemente, esto no siempre funciona. El entorno es también importante –una casa tranquila en el campo; un lugar apacible, cuadros apropiados, colores terapéuticos, etc.–. Es una tarea difícil.
Algunos psicólogos occidentales creen que la agresividad es parte importante y necesaria de la naturaleza humana, que el enfado es una especie de fuerza que funciona, a pesar de que a veces traiga problemas. 

¿Cuál es su opinión acerca del enfado y la agresividad?
Yo le digo a la gente que no exprese su enfado, que no lo deje salir. En cambio les animo a todos a que traten de comprender por qué se enfadan, qué es lo que causa su enfado y cómo surge. Cuando se comprenden todas estas cosas, el enfado se asimila a sí mismo en lugar de manifestarse externamente. En Occidente hay quienes piensan que uno se libera del enfado expresándolo, que se acaba con él cuando se le permite salir. Pero cuando haces eso, lo que tengas que reprimirlo o tragártelo. Eso también es peligroso. Tienes que aprender a investigar la naturaleza más profunda del enfado, de la agresividad, de la ansiedad o de cualquier otro engaño que te perturbe. Cuando observes la naturaleza más profunda de la energía negativa, verás que es realmente muy insustancial, que es sólo mente. A medida que cambia tu expresión mental va desapareciendo la energía negativa, que es digerida por la sabiduría que comprende la naturaleza del odio, del enfado, de la agresividad, etc.

¿De dónde surgió el primer momento de enfado, el enfado que dejó una impresión tras otra en nuestra consciencia?
El enfado viene del apego a los placeres sensoriales. Compruébalo. Ésta es una psicología maravillosa, pero puede resultar difícil de comprender. Cuando alguien toca un objeto al que estás muy apegado, te enfadas. El apego es la fuente del enfado.

Bien, Lama, muchas gracias por venir a visitarnos. Ha sido muy interesante.
Muchas gracias. Estoy muy contento de haber podido comunicarme con todos vosotros.

Mañana Mas...

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