miércoles, 4 de junio de 2014

Tu Mente ( Tu Religión )

Tu mente es tu religión 2/2

Pregunta: ¿Cómo debo examinar mi mente? ¿Cómo se hace?
Lama: Un modo sencillo de examinar tu mente es examinar el modo en que percibes las cosas, tu interpretación de tus experiencias. ¿Por qué tienes tantos sentimientos distintos acerca de tu novio, incluso en el plazo de un día? Por la mañana te sientes satisfecha con él, por la tarde no lo ves tan claro; ¿a qué se debe? ¿Ha cambiado tu novio tan radicalmente de la mañana a la tarde? No, no se ha producido en él ningún cambio radical, así que ¿por qué opinas de modos tan diversos acerca de él? Así es como se hace el análisis.

Tu mente es tu religión 2/2

Si no puedes confiar en ti mismo para tomar una decisión, ¿puedes dejarlo en manos de algo externo como, por ejemplo, pensar: “Si ocurre esto iré allí; si ocurre esto otro iré allá”.

Antes de hacer algo tienes que preguntarte por qué lo vas a hacer, cuál es tu propósito; en qué clase de asunto te vas a implicar. Si te parece que la opción que se te presenta va a causarte problemas, quizá no debas tomarla; si parece útil, beneficiosa, probablemente debas seguirla. Primero analízalo bien y no actúes sin saber lo que te espera.

¿Qué es un lama?
Buena pregunta. Desde el punto de vista tibetano, un lama es aquella persona que conoce a la perfección el mundo interno, que conoce no sólo la mente del presente, sino también la del pasado y del futuro. Desde un punto de vista psicológico, un lama puede ver de dónde ha venido y a dónde va. Tiene también el poder de controlarse a sí mismo y la habilidad de ofrecer consejo psicológico a los demás. Los tibetanos consideran que cualquier persona dotada de tales características es un lama.

¿Cuál sería el equivalente de un lama en Occidente?
No sé si tenéis en Occidente el equivalente exacto. Podría ser una persona que reuniera las cualidades del sacerdote, del psicólogo y del médico. Pero como ya he dicho, un lama ha comprendido la naturaleza verdadera de su propia mente y la de los demás y puede ofrecer soluciones perfectas a los problemas mentales de otros. No estoy criticándoles, pero dudo que haya muchos psicólogos occidentales que tengan ese grado de comprensión de la mente o de los problemas emocionales que la gente experimenta. A veces, sus respuestas a los problemas por los que atraviesan las personas son pobres y superficiales como:
“Cuando eras niño tu madre hizo esto, tu padre hizo aquello...”. No estoy de acuerdo. Eso no es cierto. No puedes culpar a tus padres de tus problemas. Evidentemente, los factores del entorno pueden contribuir a tus dificultades, pero la causa principal se encuentra siempre en tu interior; el problema básico nunca está afuera. No sé, pero parece que los médicos occidentales tampoco se atreven a interpretar las cosas de este modo. He conocido también a muchos sacerdotes, algunos de los cuales son amigos míos pero, por lo general, no prestan suficiente atención al aquí y ahora. En lugar de centrarse de forma práctica en el modo de afrontar las incertidumbres cotidianas, hacen énfasis en consideraciones religiosas, como Dios, la fe, etc. 

Pero la gente de hoy día tiende a ser escéptica y rechaza a menudo la ayuda que pueda ofrecerle un sacerdote.
¿Cómo ayuda la meditación a tomar decisiones?
La meditación funciona porque es un método que no precisa que creas en él.
Sólo tienes que ponerlo en práctica por ti mismo. Observa o examina tu mente.
Cuando alguien te está causando problemas y tu ego empieza a sufrir, en lugar de reaccionar, observa tan sólo lo que está ocurriendo en tu mente. Comprende que el sonido sale simplemente de la boca de otro, entra por tus oídos y te causa dolor en el corazón. Si lo piensas bien, te reirás al ver lo ridículo que es molestarse por algo tan insustancial. Entonces desaparecerá tu problema –¡puff!–. Así de fácil. Si practicas de esta forma, descubrirás a través de tu propia experiencia la utilidad de la meditación y el modo en que ofrece soluciones satisfactorias a todos tus problemas. La meditación no son palabras, es sabiduría.

Lama, ¿podría hablar un poco sobre el karma?Seguro, tú eres karma. Es así de sencillo. De hecho, el karma es una palabra sánscrita que, traducida “grosso modo”, significa causa y efecto. ¿Qué quiere decir esto? Ayer ocurrió algo en tu mente; hoy experimentas el efecto.
O tu entorno: tienes unos padres determinados, vives en una situación específica.
Todo ello tiene un efecto en ti. A lo largo de la vida, cada día, todo lo que haces, todo el tiempo hay en tu mente una cadena constante de causa y reacción, causa y reacción; eso es karma. Mientras estés en este cuerpo, interaccionando con el mundo de los sentidos, discriminando esto es bueno, aquello es malo, tu mente estará creando automáticamente karma, causa y efecto.

Karma no es sólo filosofía teórica, es ciencia, es ciencia budista. El karma explica la evolución de la vida; forma y sentimiento, color y sensación, discriminación; tu vida entera, cómo la vives, lo que eres, de dónde vienes, tu relación con tu mente. Karma es la explicación científica budista de la evolución.

Así pues, aunque karma sea una palabra sánscrita, de hecho, tú eres karma, toda tu vida está controlada por el karma, vives dentro del campo de energía del karma. Tu energía interacciona con otra energía, luego con otra, después con otra, y así transcurre la vida. Físicamente, mentalmente, todo es karma. Por lo tanto el karma no es algo en lo que tengas que creer. Debido a la naturaleza característica de tu mente y de tu cuerpo, estás vagando constantemente por los seis reinos de la existencia cíclica, tanto si crees en el karma como si no. Cuando se reúnen los diversos fenómenos del universo físico –la tierra, los mares, los cuatro elementos, el calor, etc.– se producen efectos automáticamente; no hay necesidad de creer en ello para saber que es así. Lo mismo ocurre en tu universo interno, especialmente cuando estás en contacto con el mundo sensorial; estás constantemente reaccionando. Por ejemplo, el año pasado disfrutaste con mucho apego de un chocolate delicioso, pero desde entonces no has tenido otra oportunidad, así que lo echas mucho de menos, “¡Oh, me encantaría comer chocolate!”. Recuerdas tu experiencia previa de chocolate y ese recuerdo te hace anhelar el chocolate y aferrarte a él. La reacción a tu experiencia previa es karma; la experiencia es la causa, la carencia es el resultado.
De hecho es bastante sencillo.
¿Cuál es el propósito de su vida, Lama?
¿Me estás preguntando cuál es mi propósito en la vida? Eso es algo que yo mismo debo investigar, pero si tuviera que responder, diría que es dedicarme tanto como pueda al bienestar de los demás, intentando al mismo tiempo que ello sea también beneficioso para mí. No puedo decir que esté teniendo éxito en ninguno de mis dos propósitos, pero son los míos.

¿Cuál es la diferencia entre mente y alma? Cuando usted habla de resolver los problemas de la mente, ¿quiere decir que la mente es el problema, y no el alma?
Filosóficamente hablando, el alma puede interpretarse de diversos modos. El cristianismo y el hinduismo consideran que la mente no es lo mismo que el alma y creen que el alma es permanente y autoexistente por naturaleza pero, en mi opinión, no puede existir de ese modo. En la terminología budista, el alma, la mente o como se la quiera llamar, está cambiando constantemente, es transitoria.

En realidad, yo no hago diferencia entre mente y alma pero, lo que es obvio, es que en tu interior no puedes hallar nada que sea permanente o autoexistente.
Con respecto a los problemas mentales, no pienses que la mente es totalmente negativa; la mente desenfrenada es la causante de los problemas. Si desarrollas el tipo correcto de sabiduría y con ella reconoces la naturaleza de la mente desenfrenada, ésta desaparecerá automáticamente. Pero hasta entonces permanecerás dominado por ella.

He oído decir que los occidentales son capaces de comprender intelectualmente la filosofía del budismo tibetano; no obstante, muchos de ellos tienen dificultad para ponerla en práctica. La filosofía budista les parece lógica y razonable, pero no pueden integrarla en sus vidas. ¿Qué cree usted que se lo impide?

Muy buena pregunta, gracias. El budismo tibetano enseña el modo de eliminar la mente insatisfecha, pero tú, por tu parte, tienes que hacer el esfuerzo de poner en práctica el método. Para aplicar nuestras técnicas a tu propia experiencia debes avanzar despacio, de modo gradual. No puedes saltar directamente a lo que es más difícil. Pero si pones esfuerzo y tienes constancia, la tarea se volverá más y más sencilla con el paso del tiempo.

¿Cuál es la verdadera naturaleza de la mente y cómo reconocerla?
Existen dos aspectos en cuanto a la naturaleza de la mente, el relativo y el absoluto. El aspecto relativo es la mente que percibe y funciona en el mundo sensorial. Nosotros la llamamos también “mente dual” y, debido a su percepción –que yo describo como “esto-aquello”–, su naturaleza es totalmente agitada. No obstante, si transciendes la mente dual puedes unificar tu visión. En ese momento comprendes la verdadera naturaleza absoluta de la mente, que está completamente allende la dualidad. En nuestro trato cotidiano y corriente con el mundo sensorial aparecen siempre dos cosas. La apariencia de dos cosas siempre causa problemas. Es como con los niños: uno sólo está bien, dos son muchos. De la misma forma, mientras nuestros cinco sentidos estén interpretando el mundo y proporcionando a la mente una información dual, ésta se aferrará a esa visión, causando automáticamente conflicto y agitación. Es una experiencia del todo opuesta a la de la paz interior y de la libertad. Pero si la superas experimentarás la paz perfecta.

Bien. Mi respuesta ha sido breve, sólo una pequeña introducción a un tema profundo y, quizá por ello, no te resulte satisfactoria. No obstante, si tienes cierto conocimiento del tema, te bastará con esta respuesta.

¿Es siempre cierto lo que vemos cuando examinamos nuestra mente?
No, no necesariamente. A veces responden los conceptos erróneos. No tienes que escucharlos. En su lugar, debes decirte: “No me vale lo que me está diciendo mi mente; quiero una respuesta más satisfactoria”. Tienes que seguir investigando y profundizando hasta que obtengas la respuesta de la sabiduría. Es bueno cuestionarse; si no te haces preguntas no recibirás respuestas. Pero no debes preguntar de un modo emocional: “¡Oh!, ¿qué es eso, qué es eso, qué es eso? Tengo que saberlo, tengo que saberlo inmediatamente”. Si tienes alguna pregunta, apúntala en un papel y reflexiona sobre ella con detenimiento. La respuesta correcta aparecerá gradualmente. Lleva tiempo. Si no la obtienes hoy mismo, pega el papelito en tu tablón de notas. Si preguntas sinceramente obtendrás la respuesta, a veces incluso a través de los sueños. 

¿Por qué razón deberías obtener respuesta? Porque tu naturaleza básica es sabiduría. No pienses que eres un ignorante sin remedio.
La naturaleza humana tiene aspectos positivos y negativos.

¿Cuál es su definición de “guru”?
Un guru es una persona que está perfectamente capacitada para mostrarte la verdadera naturaleza de tu mente y que conoce los remedios idóneos para tus problemas psicológicos. Quien desconoce su propia mente no es capaz de conocer la de los demás, no es capaz de resolver tus problemas y, por consiguiente, no puede ser un guru. Tienes que andarte con mucho cuidado a la hora de elegir a tu guru; hoy día hay muchos impostores. Los occidentales son, a veces, demasiado confiados. Aparece alguien que dice: “Yo soy un lama, soy un yogui; puedo darte el conocimiento”, y los fervorosos occidentales piensan: “Estoy seguro de que este maestro puede enseñarme algo. Voy a seguirle”. Tal actitud puede traerte serios problemas. Sé de muchos occidentales que han caído en las redes de los charlatanes. Los occidentales son muy propensos a creerse cualquier cosa. Los orientales son más escépticos. Tómate el tiempo que necesites; relájate; investiga.

¿Es cierto que la humildad va siempre acompañada de la sabiduría?
Sí. Es bueno ser lo más humilde posible. Si siempre actúas con humildad y sabiduría, tu vida será fantástica. Respetarás a todo el mundo.
¿Hay excepciones a esa regla? He visto carteles de propaganda de un líder espiritual en los que decía: “Yo, ante quien se postra el mundo entero...”.
¿Podría ser sabia una persona que hace tales afirmaciones?
Bueno, es difícil de decir con sólo eso. Aquí se trata de ser tan cuidadosos como sea posible. Nuestras mentes son cómicas: unas veces se muestran escépticas frente a temas que son realmente válidos y otras veces aceptan por entero cosas que deberían evitarse. Intenta evitar los extremos y sigue el camino del centro, analizando todo con sabiduría por dondequiera que vayas. Eso es lo más importante.

¿Por qué existen esas diferencias que usted ha mencionado entre orientales y occidentales?
Las diferencias no son tan grandes. Los occidentales quizá sean un tanto más complicados intelectualmente, pero los seres humanos son básicamente todos iguales. Por lo general, todos queremos disfrutar y todos nos involucramos en los placeres de los sentidos. Es a nivel intelectual en donde nuestros caracteres pueden diferir. Las diferencias en lo que respecta a seguir a un guru se deben, probablemente, a que los asiáticos tienen más experiencia en ello.

¿Acaso es más difícil ganar sabiduría en Occidente que en Oriente porque aquí estamos rodeados de demasiadas distracciones, nuestras mentes hablan demasiado del pasado y del futuro y sufrimos, según parece, demasiada presión?
¿Tenemos que encerrarnos completamente en nosotros mismos o qué?
No puedo decir que sea más difícil ganar sabiduría en Occidente que en Oriente. De hecho, adquirir sabiduría, comprender la propia naturaleza, es un asunto individual. No puedes decir que sea más fácil en Asia. Tampoco puedes decir que para desarrollar el conocimiento-sabiduría tengas que renunciar a tu vida material. No tienes que renunciar a eso. En lugar de abandonarlo todo radicalmente, intenta desarrollar esta perspectiva: “Necesito de todo esto pero no puedo decir que esto sea todo cuanto necesito”. El problema surge cuando el aferramiento y el apego dominan tu mente y pones toda tu fe en otras personas y en las posesiones materiales. Los objetos externos no son el problema; el problema es la mente del aferramiento que te dice. “No soy capaz de vivir sin esto”.

Puedes vivir una vida de mucho lujo y, al mismo tiempo, permanecer completamente desapegado de tus posesiones. El placer que de ellas obtienes es mucho mayor cuando las disfrutas sin apego. Si logras hacer eso, tu vida será perfecta.
Los occidentales tenéis la ventaja de conseguir bienestar material sin grandes esfuerzos. En Oriente necesitamos luchar mucho para obtener un poco de confort y, en consecuencia, tendemos a aferrarnos con más fuerza a nuestras posesiones, de lo que resulta más sufrimiento. En cualquier caso, el problema es siempre el apego. Trata de permanecer libre del apego al tiempo que disfrutas de tus posesiones.
Mañana Mas...

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