lunes, 24 de marzo de 2014

Algo de Sabiduria La Montaña

LA MONTAÑA

Cuando os sintáis solos (esa soledad que todo lo embarga), aunque estéis rodeados de multitudes; cuando a pesar de sentiros solos, lo que realmente deseáis es sentiros más profundamente solos; cuando solamente deseéis la compañía de uno mismo, os aconsejo que busquéis un lugar elevado: la Montaña. 

La Montaña

Que sea lo más elevada posible, donde podáis abarcar la mayor longitud del horizonte y donde estéis con la Madre Naturaleza para abrirle vuestro corazón y explicarle vuestros sentimientos y vuestras sensaciones. 

Entonces, si sabéis esperar y sois lo suficientemente sensibles, dejaréis de sentiros solos y os embargará una energía, sabréis que la Naturaleza y tú sois Uno; agradeceréis este sentimiento de unión y sabréis que nunca, nunca más en vuestra vida podréis sentiros solos si sabéis mirar a vuestro alrededor, si sabéis sentir, si sabéis conectar con los elementos más sencillos como: la piedra, el matojo, la nube... y, también, con los más majestuosos: el cielo, la tierra que está frente a vosotros... Todo es vida a vuestro alrededor y vosotros formáis parte de ella. Este sentimiento llenará vuestro corazón, porque podréis comprobar vuestra grandiosidad.

¿Por qué la Montaña? Tiene un profundo sentido espiritual. Representa la elevación, el conocimiento elevado, el estar por encima de los egoísmos, por encima de la individualidad. Nos permite vislumbrar, aunque en pequeña medida, la grandiosidad del SER. 

El sermón de la Montaña también es una alegoría que representa una enseñanza superior que el Maestro Jesús reveló a la Humanidad; era preciso ir a la montaña, o sea elevarse espiritualmente para poder captar la enseñanza del Maestro. Por lo tanto, cuando deseéis elevaros o sintáis la necesidad de hacerlo, buscad un lugar elevado y contemplad, dejad que vuestra mente se llene de todo lo que ve y agradeced al SER que os permita que os elevéis a través de su Obra, la obra de la que formas parte. Pero, una vez sepáis lo que queríais descubrir, no os quedéis en ella, es necesario que bajéis, que os coloquéis en el nivel que os permita conectar con los que os rodean y, también es necesario, que seáis un ejemplo para ellos, pero lo tenéis que ser con la máxima discreción posible, sin alterar nada, dejando que cada alma busque su propia montaña cuando esté preparada para recibir lo que le haga falta. 

Quedaros en la Montaña y no compartir es ser egoísta, pues es fácil seguir allí llenándonos de Dios, ese día llegará a su debido momento. Ahora prevalece la necesidad de un compromiso por vuestra parte, porque es necesario que todo el Mundo suba a la Montaña. Entonces, y sólo entonces, estaréis en armonía, pues la riqueza adquirida la transmitiréis a vuestros hermanos y así es como todo se eleva: recibiendo y, sobre todo, dando, para al mismo tiempo seguir recibiendo enseñanzas de orden superior a la que habéis transmitido.
Enric Corbera.

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