jueves, 3 de abril de 2014

Algo de Sabiduria Un canto al Amor

UN CANTO AL AMOR

Sentirnos hijos de Dios es algo que ensancha nuestro corazón, es sentirse partícipe de todo y de todos, es ver en nosotros la belleza de nuestro Creador, todo esto nos llena de fuerza y de Amor para con todo. En nuestra pequeñez, admiramos la grandiosidad del SER y añoramos reunirnos con El, sabiendo que pertenecemos a El, necesitamos fundirnos y abandonar nuestra simplicidad. ¡Qué bello y hermoso es nuestro final!

Un Canto al Amor

Por el simple hecho de que éste será nuestro gran comienzo: la Unidad.
Al experimentar el vacío en todo, desapego, nuestra alma se desliza por toda la creación contemplando el Mundo, esperando algún día contemplar el Universo. Cuando el auténtico Amor llena cada una de nuestras células, comprendemos el porqué de vivir en el mundo de la dualidad. Esta es la enseñanza máxima que el SER nos puede ofrecer, puesto que aprendiendo a trascender este mundo trascendemos a lo inimaginable, donde todo fluye y refluye y nosotros nos fundimos en la Luz. Esta Luz es la que da cuerpo y alma al Amor. 
Continua...

Luz que por sí misma otorga sentido a TODO, pues en ella vemos la máxima expresión de nuestro Creador. Luz siempre vencedora sin vencer, sin acobardar, siempre aliviando nuestras penas y dándonos fuerza para seguir adelante en nuestro camino. Esa es la Luz que debemos instalar en nuestro corazón y con la que debemos alumbrar a todo aquél que se acerque a nosotros. Cuando brille con todo su esplendor en los corazones de los hombres, todo el Mundo será redimido, ya que el Amor se habrá instalado en él, cambiará todo el sentido de las cosas por la fuerza de nuestros corazones. Entonces nos sentiremos creadores, igual que nuestro Creador.¡Qué mayor amor puede dar un padre que permitir que sus hijos experimenten con él! Nosotros somos hijos del Amor y, por lo tanto, somos amor. No dejemos, pues, que el mundo de la ilusión y del apego embarre nuestro corazón e impida que amemos con todo el SER. Amemos, aprendamos a amarnos y a amar sin ápice de egoísmo, sino con sabiduría, la que nos hace comprender que todos somos iguales ante los ojos de nuestro Creador y que la infinidad de variedades ha sido creada para mayor gloria de El y de nosotros, pues esa variedad nos ha enseñado a discernir y a ver el amor en todo y en cada uno. 

El Amor nos libera de todo lo ilusorio y acoge lo imperecedero, pero aún siendo distintos nos hace sabios con su Luz.

Como dijo el Maestro Jesús: Amaos y amaréis a Dios, en ese Amor seremos Dios mismo, nos habremos fundido con El.
Enric Corbera.

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